Parece que fue ayer...pero todo comenzó durante el curso 96/97, cuando un grupo de alumnos encabezados por D.Celso Fuentes, se decidieron a formar el Aula de Fotografía. Quién les iba a advertir sobre todo lo que conseguirían?. Y todo gracias al espíritu del fotógrafo principiante.
El grupo se reunía en la tarde de los martes para conocer, aprender y disfrutar del arte más característico e indiscreto del siglo XX. También realizaba salidas durante los fines de semana (las mañanas de los sábados) para tomar fotografías furtivamente, sin molestar...en nuestro estudio particular del Albaycín.
El curso 97/98 nos deparó multitud de sorpresas...
Se formalizó la fotografía como asignatura, y el grupo continuó
su andadura, consiguiendo pequeños logros...(Expositor permanente de
fotografías, edición de la Revista Fotográfica, un pequeño
laboratorio, excursiones fotográficas...), que nos animaban a seguir
adelante con nuestro empeño.
Pero la satisfacción fue plena cuando, al participar en el certamen fotográfico Foroidea, obtuvimos el Segundo Puesto Nacional en la modalidad de conjunto. Estábamos pletóricos!
Al curso siguiente, se siguió con las actividades y se convocó el Primer certamen de fotografía Generalife. Y este año, la segunda convocatoria, con una participación notable. Pero, el mundo cambia al doblar una esquina, y en los planes de estudio del curso 2000/2001, !No aparece la fotografía como asignatura(, lo cual me decepciona mucho personalmente. Una asignatura que ofrece un enorme interés formativo, a través de los valores que propicia entre los jóvenes, que enseña a describir sin palabras, como asignatura plástica que es, no entiendo como puede desaparecer de la formación de los estudiantes.
Para un buen fotógrafo perder el tiempo hasta apresarlo es una forma de ganarlo. Parar, detener, congelar el tiempo para hacerlo eterno en su fugacidad. Expresar el tiempo a través de una imagen, siendo efímero, para terminar siendo eterno. Captar un instante del tiempo: de la vida, porque un buen fotógrafo es el que retrata no sólo momentos épicos e históricos sino los gestos del vivir. Un buen fotógrafo sabe que todos los momentos son decisivos si se recogen con precisión y convencimiento. En definitiva, la fotografía no es tiempo perdido...
Dar las gracias, desde aquí, a Celso Fuentes, por todo su esfuerzo
y a todos los compañeros que arrimaron el hombro: Ángel E. Muñoz,
Irene Aguilar, Roberto Gómez, Esperanza Contreras, José Luis
González, Blanca García...y algunos que se me quedan en el tintero.
A todos, gracias.