Siempre es difícil
hablar de una escalera, especialmente, cuando no constituye un prototipo de
belleza, funcionalidad o servicio. El tramo que vemos en la imagen es uno
de los cuatro que nos conducen a las distintas dependencias superiores y en
modo alguno puede ser considerado paradigma de lo mejor que tenemos o ejemplo
de lo bien que resuelve la Administración sus propias obras públicas.
Si hemos de decir de él algo favorable como compensación a lo
estrecho y antiestético que nos resulta, es que ilumina muy bien los
peldaños para que nadie pueda llegar a tropezar o resbalar. ¿Por
qué no verle su lado positivo...?