Este departamento aglutina
lo mejor de la metodología científico-humanística: sintetiza
los espacios con los tiempos, armoniza los paisajes con los hechos, incardina
la voluntad con la posibilidad y lleva a converger los recursos con los procedimientos.
Y además, su disciplina es tan interesante como práctica: nos
señala caminos, apoya sus tesis en objetividades incuestionales pero
propiciando, a su vez, la opinión fundamentada en pos de una dialéctica
enormemente activa. Quizás de ahí le venga uno de sus males:
la duda epistemológica que, en Geografía, es crítica.
Pero, llegado el caso, puede constituir eso hasta una cierta ventaja.